¡Hola de nuevo compañeros! En esta nueva entrada continuaremos hablando de la Enfermedad de Alzheimer como ya os comenté en la anterior entrada. A lo largo de la misma veremos los cambios que sufre una persona con Alzheimer en relación a sus capacidades cognitivas principalmente, las cuales afectan de forma directa con el desempeño de las actividades de la vida diaria.
Antes de comenzar, me gustaría remarcar cuál es el proceso de adquisición de las actividades de la vida diaria a través del siguiente línea del tiempo.
- Desde nuestro nacimiento vamos adquiriendo (líneas verdes) de forma progresiva diferentes habilidades y capacidades para posteriormente, alcanzar el pleno desarrollo de las actividades de la vida diaria. El orden de secuencia en el que se adquieren las actividades de la vida diaria, es: actividades básicas de la vida diaria (ABVD), actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) y por último, actividades avanzadas de la vida diaria (AAVD).
- A medida que vamos creciendo y alcanzando la vejez, se produce una pérdida en las habilidades y capacidades que fuimos adquiriendo a partir de nuestro nacimiento, debilitándose (líneas rojas) por tanto, el desempeño de las actividades de la vida diaria, de forma inversa a su adquisición. De tal manera que el orden de secuencia en el que se debilita el desempeño de las actividades de la vida diaria, sería en primer lugar las actividades más complejas, es decir las actividades avanzadas de la vida diaria y las actividades instrumentales de la vida diaria; y en último lugar, las actividades básicas de la vida diaria.
Inicio de la Enfermedad de Alzheimer, ¿Qué sucede?
Cuando se inicia el proceso patológico de una persona con Enfermedad de Alzheimer, se producen alteraciones en las funciones cognitivas y en las capacidades motoras que provocan la aparición de dificultades en el desempeño de las actividades de la vida diaria que, como comentábamos anteriormente, comenzarán en las actividades avanzadas de la vida diaria. El usuario en este estadio aún es capaz de realizar correctamente las actividades básicas de la vida diaria y la mayor parte de las instrumentales.
Desorientación temporal: Surgen confusiones acerca del día de la semana en el que se encuentra, incluso en el día exacto del mes. Esto repercutirá en el día a día del sujeto, ya que se olvidará de acudir a las citas del médico, reuniones u olvidos en fechas importantes (cumpleaños, aniversarios…).
Desorientación espacial: Aparece desorientación espacial, sobretodo en lugares en los que no son su «ambiente habitual» (barrio de sus hijos, sus amistades, grandes superficies…).
Lenguaje: Surgen dificultades a la hora de nombrar objetos cotidianos que son usados habitualmente (anomias), aunque aún es capaz de reconocerlos si se le indica el nombre y de usarlo adecuadamente. Pueden aparecer dificultades en las relaciones sociales con otras personas, ya que algunos usuarios experimentan miedo o vergüenza al no saber encontrar la palabra correcta.
Memoria: Aparecen pequeños olvidos que influyen en el desempeño correcto de las actividades de la vida diaria, por ejemplo, en los horarios del autobús, dónde tengo que cogerlo, qué tengo que comprar, dónde he dejado las llaves, etc. Estos olvidos no se producen de forma esporádica, sino que son repetidos en el día a día del usuario, y se van agravando a medida que la enfermedad avanza.
Avance de la Enfermedad de Alzheimer, ¿Qué sucede?
Con el avance de la Enfermedad de Alzheimer se produce una dependencia total en las actividades instrumentales de la vida diaria. Aún puede ser capaz de realizar de forma independiente o con supervisión algunas actividades rutinarias y simples. En relación a las actividades básicas de la vida diaria, el usuario puede requerir desde una simple supervisión en su desempeño hasta una máxima asistencia en las mismas.
Desorientación temporal: En relación a la desorientación temporal, el usuario tendrá dificultades a la hora del vestido por ejemplo, ya que no será capaz de elegir las prendas acorde con el tiempo que haga ese día, o a la estación del año en la que se encuentre.
Desorientación espacial: Aparecen episodios de desorientación en entornos conocidos (en su propio barrio, en el domicilio…), lo cual provoca alteraciones significativas en las actividades de la vida diaria. El usuario necesitará una supervisión continuada cada vez que salga del domicilio e incluso dentro del mismo. Pueden aparecer problemas en las actividades básicas de la vida diaria a raíz de esta desorientación espacial, como por ejemplo en el control de esfínteres por no saber dónde se encuentra el baño.
Memoria: Los problemas de memoria se agravan de manera significativa, influyendo en las actividades básicas de la vida diaria. El usuario puede no acordarse de si a comido o no lo ha hecho, de si ha tomado la medicación o no lo ha hecho, etc.
Apraxias: La aparición de las apraxias ideomotora, ideatoria y del vestido influirán significativamente en el desempeño correcto de las actividades de la vida diaria. La más común en los enfermos de Alzheimer es la apraxia del vestido, en la que el usuario comenzará presentando dificultades al abotonar, abrochar, o colocar las prendas en el orden correcto (colocar primero el calcetín, y después el zapato y no al revés).
Valoración de Terapia Ocupacional:
Cuando un usuario con demencia nos llega al departamento de Terapia Ocupacional, tenemos que realizar una valoración funcional del mismo para conocer sus déficits y sus habilidades para posteriormente realizar una adecuada intervención.
Para ello, los terapeutas ocupacionales, tenemos varias herramientas de evaluación. Principalmente hacemos uso de la observación, entrevistas con el usuario y con los familiares y/o cuidadores principales, y aplicación de pruebas estandarizadas.
- Primera entrevista: es la primera toma de contacto con el usuario. A través de esta primera entrevista, tendremos que realizar una valoración a nivel cognitivo, perceptivo-sensorial y físico-motor para delimitar cuáles son las limitaciones y potencialidades del usuario en el desempeño de actividades de la vida diaria. A nivel cognitivo evaluaremos la orientación espacio-temporal y personal, memoria a largo y corto plazo, memoria inmediata, lenguaje expresivo y comprensivo (oral y escrito), atención, cálculo, esquema corporal, gnosias y praxias. A nivel perceptivo-sensorial, evaluaremos la capacidad visual, auditiva y propioceptiva; y a nivel físico y motor, evaluaremos la fuerza, el rango de movimiento y la motricidad, tanto gruesa como fina.
- Segunda entrevista: Se llevará a cabo una entrevista con el cuidador principal o con el familiar más cercano para contrastar datos, conocer las ocupaciones del usuario, las actividades de ocio y tiempo libre, relaciones sociales, etc, tanto antes como después de la aparición de la enfermedad. El conocimiento de estos datos ayudarán al terapeuta ocupacional en la planificación de la intervención.
- Aplicación de diferentes pruebas estandarizadas.
¡Y hasta aquí llegamos hoy! Espero que os haya servido de ayuda a todos y que sigamos compartiendo información.
Un abrazo terapéutico a todos!!! Disfrutad de la semana!